Un grito guaraní en medio del silencio
Daniel Solano, con sus ojos rasgados y el barro eterno en la piel espejaba los vericuetos de historias que se entrecruzan una y mil veces. Daniel Solano ya no está. Vivía en Misión Cherenta, en Tartagal. Llevaba en la sangre la pertenencia indisoluble a la etnia guaraní. Todavía se lo extraña en Sportivo Guaraní donde la hinchada viva su nombre y grita su ausencia en la segunda fase de un certamen de la AFA. Es el primer equipo indígena de la historia que llega a esa instancia. Pero él no lo supo.





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