La ONG protesta por la fabricación de bombas de racimo.- Coincide con una Conferencia internacional en Dublín para alcanzar un tratado contra las bombas racimo
Una treintena de activistas de Greenpeace han accedido esta mañana a las instalaciones de la empresa armamentstica Expal (Explosivos Alaveses) para "señalar con el dedo" a los fabricantes de bombas de racimo y reclamarles su prohibición total. Fuentes de esta organización han explicado que los activistas han accedido hasta el vestíbulo de la empresa y han depositado en el suelo siluetas de cartón de personas mutiladas y prótesis de brazos y piernas que simbolizan a todos los que han resultado mutilados, heridos o muertos por una bomba de racimo.
La ONG protesta por la fabricación de bombas de racimo.- Coincide con una Conferencia internacional en Dublín para alcanzar un tratado contra las bombas racimo

Una treintena de activistas de Greenpeace han accedido esta mañana a las instalaciones de la empresa armamentstica Expal (Explosivos Alaveses) para «señalar con el dedo» a los fabricantes de bombas de racimo y reclamarles su prohibición total. Fuentes de esta organización han explicado que los activistas han accedido hasta el vestíbulo de la empresa y han depositado en el suelo siluetas de cartón de personas mutiladas y prótesis de brazos y piernas que simbolizan a todos los que han resultado mutilados, heridos o muertos por una bomba de racimo.

Además, un grupo de escaladores ha desplegado una pancarta gigante en la fachada de la compañía con la imagen de un niño mutilado para incidir en todas las víctimas inocentes que estas bombas causan por todo el mundo, y en la que puede leerse «Expal fabrica bombas de racimo que mutilan».

Los activistas se han reunido con los responsables de la empresa para expresarles su posición y entregarles una prótesis y un vídeo con un testimonio recogido en Camboya, en el que un chico de 18 años, con los dos brazos amputados, se dirige directamente a ellos y les pide que «por favor, dejen de fabricar estas bombas».

La acción de Greenpeace coincide con la celebración estos días en Dublín de una Conferencia Diplomática, en la que participan más de cien gobiernos, y de la que debe salir el texto de un tratado de prohibición de las bombas de racimo. Con su actuación, la organización ecologista quiere también denunciar la hipocresía del Gobierno español en este tema y pedirle que mantenga en Dublín un compromiso fuerte en contra de la fabricación de estas armas, que en España, además de Expal fabrica también la empresa Instalasa. Los activistas tienen también previsto entregar una prótesis en el Ministerio de Defensa y en el de Exteriores.


Fuente: EFE