Artículo publicado en Rojo y Negro nº 387 de marzo

Las personas trabajadoras de un Acerinox en la década de los años 80 se sentían mejor tratadas que las que actualmente trabajan para esa empresa. La multinacional Acerinox tiene de bueno que su residencia fiscal está en los Barrios. Que requiere del trabajo de muchas personas y que produce una materia muy necesaria en la vida cotidiana y en multitud de aplicaciones industriales. Mantiene una red de empresas subcontratadas que contratan a personas trabajadoras. Alguna otra habrá. Lo de la polución por las radiaciones producidas en el reciclaje de “chatarra radioactiva” parece ya olvidado aunque ronda por las mentes aquello del vertido de cenizas. La empresa ha modernizado con el tiempo sus instalaciones acomodándolas a producir nuevas aleaciones de acero inoxidable de mayor calidad. Por el volumen de los barcos con materia prima para ello que llegan a lo largo del año se puede afirmar que tiene mucha demanda y el reducido stock permite concluir que lo que produce prácticamente está vendido. En la empresa siempre hay, de momento hasta que se robotice, personas trabajadoras que para vivir dignamente requieren que su tiempo de trabajo, valiosísimo tiempo vital, sea valorado debidamente por la empresa. Quienes dirigen la empresa deberían tener en consideración el factor vida humana digna, para quienes “viven para la empresa”, al menos las horas que trabajan. Si sólo se mira el beneficio, la cuenta de resultados, perdiendo de vista el factor humano, se da con el punto de desencuentro que conlleva la negativa a trabajar mediante la huelga.
Conviene enmarcar el conflicto actual de Acerinox contando con alguna información sobre las condiciones en que se desarrolla. Acerinox precisa, en palabras de la consejera de Empleo de la Junta de Andalucía, Dña. Rocío Blanco, un cambio de sistema productivo. Acerinox está produciendo nuevas aleaciones de acero inoxidable de mayor calidad. De este mejor producto se producen menos toneladas, aunque requiere su producción igual tiempo de trabajo. Además, por la trayectoria, parece que Acerinox tiene más pedidos que atender en los primeros meses del año, bajando la demanda algo en los siguientes. Esto concuerda con la propuesta de Acerinox de cerrar la fábrica en agosto obligando a toda la plantilla a cogerse las vacaciones.
De implantarse tal cual la empresa la presenta, un conjunto importante de personas trabajadoras una vez de vuelta de vacaciones le deberían a la empresa días que tendrían que compensar. Amén de la destrucción de empleo por desaparecer las coberturas de vacaciones. De hecho la mayoría de las personas que trabajan en Acerinox hacen bloques de 10 días, trabajando 6 y descansando 4, de los cuales algunos se permutan por días de vacaciones, quedándose el ordinario “mes” de vacaciones anuales en 6 días. En términos salariales el personal de Acerinox cobra una media de 2.000 euros mensuales y hay meses que menos, ya que en estos últimos años se han perdido una media de 4.000 euros anuales. La variabilidad en el salario que está afectado por cantidades variables complica la planificación familiar. ¿Sería lógico que la mayor parte del sueldo fuese fijo y una pequeña parte variable? Por ejemplo, la prima de producción mínima que supone casi un 30% del salario en ocasiones, se fijó en 300 euros. La plataforma negociadora entiende que si no se consolida en mayor cantidad la parte fija esta prima debe quedar fijada como mínimo en 650 euros. Lo esencial en la negociación es la pretensión de la empresa de flexibilizar todo, jornada laboral y salarios, mientras la parte trabajadora pretende hacer fija la mayor parte de la masa salarial y aumentarla porque todo, incluso los precios del acero inoxidable, ha subido. Y también ajustarse a las necesidades de flexibilidad de la empresa siempre que esta tenga en consideración la flexibilización de la vida personal y familiar. Flexibilización con flexibilidad se paga. Hay quien dice que la parte trabajadora pide la “luna”. Pedir un incremento del 4,5% del sueldo con respecto a 2023 y aumentar un 3,5 para los próximos tres años, actualizándose al IPC ¿es pedir la “luna”? Que se desglosen los pluses de toxicidad y peligrosidad ¿es mirar al satélite?
El acuerdo está a la vuelta de la esquina si quien dirige Acerinox mira, además de los beneficios, a las personas trabajadoras que los hacen posible y ser flexible si desea flexibilidad. Sobre todo cuando los números en la cuenta de resultados de este año pueden no cuadrar, así como el efecto colateral que la dilación de la huelga produce en otras empresas. Por ejemplo: al menos 17 barcos con material para la acería estaba previsto que llegaran a descargar en estas 2 semanas. Con la Huelga ninguno ha podido hacerlo. Preguntar a cualquier armador de buques lo que cuesta la demora de varios días, más aún semanas, dará una idea del costo que debe asumir Acerinox.

Rafael Fenoy


Fuente: Rojo y Negro