Casi un mes después, el pasado sábado 9 de octubre, en horas de la tarde, una fuente de alta credibilidad informó a integrantes de nuestra Comisión de Justicia y Paz que se estaba preparando un golpe contundente contra nuestra organización pues nuestra labor de defensa de derechos humanos era “incómoda para muchos”, “tanta denunciadera es muy dañina”.

Casi un mes después, el pasado sábado 9 de octubre, en horas de la tarde, una fuente de alta credibilidad informó a integrantes de nuestra Comisión de Justicia y Paz que se estaba preparando un golpe contundente contra nuestra organización pues nuestra labor de defensa de derechos humanos era “incómoda para muchos”, “tanta denunciadera es muy dañina”.

Advertencia contra Justicia y Paz
“VA A SER MUY FUERTE”

Luego de las amenazas de muerte contra integrantes de Justicia y Paz, vía telefónica, realizadas el pasado miércoles 8 de septiembre en horas de la mañana en el casco urbano del Carmen del Darién, en el Bajo Atrato, Departamento del Chocó.

Casi un mes después, el pasado sábado 9 de octubre, en horas de la tarde, una fuente de alta credibilidad informó a integrantes de nuestra Comisión de Justicia y Paz que se estaba preparando un golpe contundente contra nuestra organización pues nuestra labor de defensa de derechos humanos era “incómoda para muchos”, “tanta denunciadera es muy dañina”. La fuente expresó que en las próximas semanas o meses se pretendía desmoronar a Justicia y Paz, “va a ser muy fuerte”, advirtió “cuídense de lo que escriben”.

No son nuevas las advertencias. Por diversos caminos, por diversos medios en el pasado se ha hecho llegar a Justicia y Paz informaciones acerca de actuaciones que se preparan para atentar contra la vida, la integridad personal, el buen nombre o la privación de la libertad a nuestros defensores de derechos humanos.

Las amenazas de muerte, el allanamiento ilegal, los hostigamientos, los seguimientos, los señalamientos, los montajes judiciales que aún permanecen sin ninguna definición judicial de fondo, las actuaciones mediáticas de desprestigio, han sido mecanismos usados para la destrucción integral de nuestra misión como organismo de derechos humanos.

La intencionalidad de erosionar nuestro legado moral y nuestra responsabilidad ética con las víctimas de crímenes de lesa humanidad y las víctimas de prácticas sistemáticas de violaciones a los derechos humanos que afirman su derecho a la memoria, a la verdad, a la justicia, a la reparación integral y afirman sus derechos como población en medio del conflicto y en defensa del territorio, pretende ocultar la verdad de la que hemos sido testigos, minar la credibilidad y limitar las posibilidades de defensa de los derechos humanos y del derecho humanitario.

Una información más que se suma, a las que se han venido acumulando desde hace más de 12 años.

Bogotá, D.C octubre 12 de 2004
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz


Par : colrefe