Artículo de opinión de Rafael Fenoy Rico

¿Qué es eso de las NEAE? El alumnado «con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo» (NEAE), es aquel que presenta Necesidades Educativas Especiales u otras necesidades educativas por diferentes causas: 1.- Dificultades Específicas de Aprendizaje.  2.- Trastornos por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. 3.- Especiales Condiciones Personales o de Historia Escolar.  4.- Incorporación Tardía al Sistema Educativo o absentismo. 5.- Altas Capacidades Intelectuales

Obviamente cada persona escolarizada (alumnado) es “única”, pero en la organización de los Sistemas Educativos esto no es tan obvio. Sobre todo por su estructura “cuartelera”, sin que se considere un término peyorativo, por aquello de que asimilaron a las ya pre-existentes en el ámbito castrense. La inmensa mayoría del alumnado parece, “sólo parece”, que va “bien”, es decir, no precisan de atención especial. ¿Eso qué significa? Que obtienen calificaciones superiores al aprobado o, aunque “fracasen” en sus estudios, al recibir calificaciones no suficientes en varias materias o incluso tengan que repetir curso, no suscitan la preocupación necesaria entre el profesorado o familias como para incluirlos en este amplio cajón de sastres denominado NEAE (Necesidades Específicas de Apoyo Educativo).

Estas necesidades aparecen enumeradas en forma “causas” que parecen ser claras y además bastantes delimitadas. No obstante ¿sería posible considerarlas no como causas, sino como efectos? Por ejemplo, de los 5 apartados anteriormente señalados ¿que fue antes el 3 o el 5, o viceversa? En determinados casos ¿podrá contribuir a definir el perfil del alumnado más de uno de ellos, o de dos, incluso de tres? Ejemplos: ¿Podría ser que las Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA) sean la resultante de las especiales condiciones personales o del historial escolar? ¿Estaría contenida, en el historial escolar, la incorporación tardía al sistema educativo o incluso un reiterado absentismo?  Y ¿Podría este absentismo sustentarse en altas capacidades, en los miedos o preocupaciones de las familias y la consecuente sobreprotección de sus hijos e hijas? Incluso que el denominado “déficit de atención”, con o sin hiperactividad, pudiera estar relacionado con esas “Altas Capacidades”. Un laberintico entramado del que sólo es posible salir utilizando el famoso “hilo” que Ariadna facilitó a su amado Teseo que deshaciendo el ovillo del hilo de oro a medida que avanzara en el laberinto pudo no perderse. En esto de la Educación hay que tener más precauciones que las que tuvo Teseo, porque no siempre es fácil establecer la causalidad de los efectos observables en la conducta de cada persona. Es posible establecer con claridad algunas causas, cuando se detectan determinadas características físicas que influyan sobre la conducta de una persona, bien motóricas, visuales, auditivas, sensoriales en general, o incluso cuando zonas del sistema nervioso central no están operativas. Y siempre teniendo las precauciones precisas para situar a cada alumna o alumno es su ecosistema vital. La evidencia de causas físicas, motóricas o sensoriales permite adaptar los entornos de aprendizaje a esas especiales características de cada alumnado concreto. Pero ir más allá es complejo y dificultoso el definir qué es lo que no funciona en el “normalizado” entorno escolar cuando el alumnado presenta conductas no adecuadas al mismo. ¿Hasta qué punto ese entorno escolar “normalizado” es concausa de las inadecuadas conductas del alumnado? ¿Será un error considerar que los entornos de aprendizaje que presenta el ámbito escolar, no tienen por qué modificarse?  ¿Únicamente es el alumnado el que debe adaptarse a ellos?

Una vez resueltos los interrogantes es en ese momento cuando se adopta la primera decisión que condicionará (determinará) todas las demás. Probablemente el primer error sea considerar que el Centro Educativo tiene lo que tiene y el alumnado deberá “adaptarse a lo que hay”. Se abre tímidamente la puerta de la política educativa.  ¿Por qué no partir de visualizar el mejor entorno posible para que la persona concreta en cada caso se eduque de la mejor manera? ¿La constante de la escolarización como elemento indispensable en esa ecuación podría ser el error primigenio? ¿Es totalmente cierto y seguro que es imprescindible la escolarización obligatoria para que cualquier persona desde la infancia y la juventud se eduque, es decir, desarrolle adecuadamente todas sus potencialidades humanas? Como es evidente que la respuesta es NO, el propio sistema escolar necesita dotarse de la flexibilidad necesaria para que incluso esa obligatoria asistencia a centros escolares se subordine al interés mayor de ayudar a la mejor educación posible en cada caso. ¿Habrá llegado el tiempo en el que Educación y Escolarización, puedan sobrellevarse sin estorbarse?  La Educación pudo extenderse a enormes capas de población gracias a la escolarización en tiempos de grandes déficits comunicacionales de todo tipo.  En estos momentos donde se está viviendo el paroxismo de la conexión on line a “full time” ¿Podría repensarse siquiera un momento los modelos de escolarización que siguen trayectorias centenarias? Cuando se piensa en NEAE ¿porqué no se asume políticamente que cada centro debe recibir todo lo necesario para atender adecuadamente a cada persona escolarizada con NEAE?


Fuente: Rafael Fenoy Rico