CCOO intenta eludir una sentencia judicial por agresiones a una trabajadora
A principios de año fueron despedidos del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), tras lo cual emprendieron una serie de actuaciones. Una de ellas consistió en una concentración, celebrada el 16 de febrero de 2005, en el vestíbulo de la sede que CCOO tiene en la calle Trajano, en Sevilla. Alrededor de unos treinta manifestantes, en su mayoría mujeres, intentaron entregar un escrito a los representantes de CCOO para explicarles sus reivindicaciones, repartir octavillas y corear eslóganes alusivos a su situación. Poco se pudo hacer de lo inicialmente previsto, ya que estos extrabajadores fueron insultados y empujados hacia la calle por miembros del sindicato, que no entendían que otros trabajadores protestaran en su casa. Según señalan los trabajadores en CCOO “piensan que ellos tienen la exclusiva de lo que es conflicto laboral y lo que no lo es, ya que en ningún momento mostraron siquiera comprensión por nuestra situación de desempleo”. Lo peor fue la agresión sufrida por una de las manifestantes, que tuvo que ser atendida en el hospital Macarena.
CCOO intenta eludir una sentencia judicial por agresiones a una trabajadora

A principios de año fueron despedidos del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), tras lo cual emprendieron una serie de actuaciones. Una de ellas consistió en una concentración, celebrada el 16 de febrero de 2005, en el vestíbulo de la sede que CCOO tiene en la calle Trajano, en Sevilla. Alrededor de unos treinta manifestantes, en su mayoría mujeres, intentaron entregar un escrito a los representantes de CCOO para explicarles sus reivindicaciones, repartir octavillas y corear eslóganes alusivos a su situación. Poco se pudo hacer de lo inicialmente previsto, ya que estos extrabajadores fueron insultados y empujados hacia la calle por miembros del sindicato, que no entendían que otros trabajadores protestaran en su casa. Según señalan los trabajadores en CCOO “piensan que ellos tienen la exclusiva de lo que es conflicto laboral y lo que no lo es, ya que en ningún momento mostraron siquiera comprensión por nuestra situación de desempleo”. Lo peor fue la agresión sufrida por una de las manifestantes, que tuvo que ser atendida en el hospital Macarena.

El agresor, Secretario de Organización y de Finanzas del sindicato CCOO, fue denunciado ante la policía y condenado por el Juzgado de Instrucción número 20 de Sevilla el 16 de junio de 2005. Comisiones Obreras no condenó ni reprobó lo sucedido en su sede, ni se interesó por la salud de la agredida. Sin embargo sí que decidió denunciar a estos manifestantes por insultos y coacciones, “lo que no se puede entender de otra forma que como una actitud de represalia ante la denuncia por agresión presentada en su momento por los allí concentrados y a los que la sentencia condenatoria posterior ha dado la razón”, señalan desde CGT, sindicato en el que sí se sensibilizan con la situación de los trabajadores. El próximo cuatro de octubre será la vista del juicio.

Esta es su forma de tratar a unos trabajadores, algunos de ellos en desempleo desde hace más de seis meses y con escasos recursos económicos que, aunque con la conciencia tranquila, reciben esta denuncia con “lógica inquietud” y que van a sufrir toda la pérdida de tiempo y dinero que supone afrontar un juicio. Desde CGT se afirma que “quizás esto es lo que pretende CCOO, que no tiene empacho en acosar judicialmente al eslabón más débil de la cadena el de trabajadores y parados, recordando actitudes propias de las organizaciones patronales de otros tiempos, la de la represalia y humillación de unas personas que, a pesar de lo duro que resulta verse en la calle, han mantenido unas movilizaciones modélicas y pacíficas en su transcurrir”.


Fuente: Rojo y Negro. CGT-Andalucía