Mientras las partidas sociales del Ayuntamiento de Iruñea acaban en las papeleras, descubro con estupor que la reposición de dichos recipientes nos cuesta 10.500 eurakos, casi dos millones de las viejunas pesetas. Esto se ha dado a conocer a la buena de la campaña cívica que pide consideración al mobiliario urbano, consideración que parece no merece la ciudadanía humana y no material, la cual padece otro exceso más, puestos a desenmascarar esta maniobra que “informa” muy caprichosa en su proceder, del reembolso por restitución total de cada uno de los enseres, dejando entrever lo que tanto gasta el Consistorio de Pamplona en ornamentos y pamplinas.

Mientras las partidas sociales del Ayuntamiento de Iruñea acaban en las papeleras, descubro con estupor que la reposición de dichos recipientes nos cuesta 10.500 eurakos, casi dos millones de las viejunas pesetas. Esto se ha dado a conocer a la buena de la campaña cívica que pide consideración al mobiliario urbano, consideración que parece no merece la ciudadanía humana y no material, la cual padece otro exceso más, puestos a desenmascarar esta maniobra que “informa” muy caprichosa en su proceder, del reembolso por restitución total de cada uno de los enseres, dejando entrever lo que tanto gasta el Consistorio de Pamplona en ornamentos y pamplinas.

No cabe en mi cabeza grande y noble de kiliki que se gasten tanto para tanto exceso ampuloso-ornamental. Kale Barroca versus Kale Borroka. La cuestión no es lo que cueste la reposición del producto por actos de vandalismo, violencia callejera o el cabreo por respuesta. La cuestión es que en lo básico se fijen esos dispendios, que no es de gente con luces, ¿o sí ?, luces de navidad, dulce vanidad. ¿Recuerdan lo que costaron por estas fechas los adornos navideños del año pasado ? Sí, aquellas enormes y horteras bolas y aquellas cajas de regalitos con lentejuelas y lacitos, que brotaban como setas de a muchas pesetas por las zonas señeras de la ciudad.

La Navidad es la excusa para adornar y alumbrar con miles de luces el camino hacia los megacentros de consumo, que son los templos de ocio por los que hoy apuesta esta sociedad tan patética y disciplinada, recuerden si no dónde pasaron este puente de la Constitución miles de navarros. Por su despilfarro energético, todo este alumbrado nos confina en un alambrado sin salida a la espera del advenimiento no del niño Jesús, sino el de las Centrales Nucleares.

Así pues, para el año que viene propongo que nos planten un reactor nuclear como Dios manda, cucuruchos en la cabeza, matasuegras en la boca, y que traigan de nuevo a un mono a la Taconera, eso sí, vestido de botones, que para muestra un botón, ya lo hemos comprobado, pues son chorradas tan grandes que al final te tienes que reír, pues lo estamos trayendo fino, y gordo también, los divertidos radiactivos… vendrán con alegría.


Fuente: Colectivo Malatextos