La calle lo tiene claro: En Túnez la revolución acaba de empezar

La avenida Habid Burguiba es un hervidero. Corros de debate por todos los lados. Desde las escaleras del Teatro Nacional, el megáfono pasa de mano en mano. Se habla, se grita, se expresa con libertad que la revolución debe continuar.

Ben Alí no se ha ido: queda su policía
política, hoy camuflada, pero que sigue funcionando, queda su telaraña
de corrupción, queda su gente del RCD, disfrazada hoy en distintos
partidos y dispuestas a regresar al poder, del que nunca se han ido, en
el momento oportuno.

Ben Alí no se ha ido: queda su policía
política, hoy camuflada, pero que sigue funcionando, queda su telaraña
de corrupción, queda su gente del RCD, disfrazada hoy en distintos
partidos y dispuestas a regresar al poder, del que nunca se han ido, en
el momento oportuno.

Los llamamientos a la “Kasba 3” se repiten, se
extienden, se discuten en la calle. Es la respuesta al discurso del
nuevo primer ministro Sebsi, que habla con la arrogancia del poder y con
una legitimidad que no le dado el pueblo. Y la calle le responde.
Afirma que está presente y viva y que no se va a doblegar fácilmente a
una “normalidad” que no suponga cambios reales en la sociedad tunecina.

Desde los rincones de la marginación y la exclusión, desde Sidi
Bouzid, Rdayef, Thala, Kasserine…y extendiéndose por todo el país, el
pueblo tunecino en la calle fue haciendo la revolución de la dignidad.
Ningún despacho, ningún poder oculto, ningún partido, nadie había
diseñado el programa. Es el pueblo tunecino quien se ha puesto a
escribir su propia historia, no con jazmines, sino con la dignidad y la
sangre de sus jóvenes, de sus mártires.

La Kasba 1, la caravana de la revolución, millares
de personas, venidas de las zonas más marginadas de Túnez, desde todo
el país, ocuparon desde el domingo 23 de enero hasta el 28, en que
fueron brutalmente desalojados, la Plaza del Gobierno en la Kasba. No
estaban dispuestos a permitir un gobierno donde la mayoría de sus
componentes eran miembros del partido de Ben Alí, empezando por su
primer ministro Ghanouchi.

Y con la Kasba 2, cayó Ghanouchi. Ya han derribado
dos gobiernos tras la caída del dictador. El pueblo tunecino, de nuevo,
había dado un paso adelante, pasando por encima como un rodillo del
apoyo de la Unión Europea y de Estados Unidos al gobierno de Ghanouchi.
Los principales jefes policiales de la época Ben Alí son destituidos,
los presos políticos han sido liberados, el RCD ha sido disuelto, pero,
no, la calle quiere más. La contrarrevolución sigue ahí.

1 de abril. Los llamamientos a la Kasba 3, han concentrado a varios
miles de personas. Es imposible llegar a la plaza. Policías y militares
controlan los accesos. El ejército está también presente en las calles.
Tanques, camiones. En la calle de acceso a la plaza, varios cordones de
policía echan su aliento sobre las primeras filas de los concentrados.
Discursos improvisados entre la gente. Meher, un joven que anima los
debates, nos habla de la revolución, de que los asesinos siguen sin
castigo y los corruptos libres. Quieren cambios reales, destruir todo el
aparato del partido-estado, es decir, otra Túnez. No confía en los
partidos, ni en el sindicato. Saben que la fuerza la tienen ellos y
ellas en las calles.

De repente, comienza a moverse la multitud. Algunos retroceden, los
más avanzan hacia la policía. Parece que ésta ha comenzado a cargar,
comienzan los empujones, los golpes, las piedras que vuelan, adoquines
que se arrancan y el aire se llena de gases lacrimógenos que provocan la
dispersión hacia las calles de la medina.

Pero los gases nos persiguen entre las calles. Una compañera de CGT,
asmática, cae desvanecida. Pero ahí está el pueblo. De las casas salen
mujeres, hombres, niños, para atender a la herida. Leche, limón, mantas,
todo. Una joven trae ventoline para la compañera. Besos de respeto en
la frente. Cariño y solidaridad del pueblo. Otro compañero de Solidaires
se ha quedado sólo y también ha sido alcanzado por los gases. La misma
respuesta. Rápidamente acogido en una casa para atenderle y evitar la
detención. Unos veinte detenidos nos dicen.

Ya en la avenida Habid Burguiba, la gente va llegando y se vuelve a
concentrar frente al Teatro Nacional. Se discute, se debate. Una joven
estudiante nos habla, sintiéndose protagonista de lo que está pasando.
Repudia la continua ingerencia de occidente sobre su país, nuestro
sentimiento de superioridad, nos habla de un Túnez tolerante, capaz de
convivir, de construir una democracia diferente y más real que la
nuestra. La vemos convicción, seguridad en sí misma. Es la imagen de un
pueblo que se está organizando, que tiene esperanza y capacidad de
construir y avanzar.

Los diplomados en paro se han puesto en pie y organizado. En sólo dos
meses, ya agrupan a 45.000 parados/as, con estructuras construidas
desde abajo. Los comités de salvaguardia de la revolución están en todos
los sitios, con funcionamientos más cerrados (coordinación de
organizaciones) o más abiertos (asamblearios), gestionan en la práctica
muchos ayuntamientos. Se prepara importantes movilizaciones contra el
actual gobierno si no siguen desmantelando el antiguo aparato de poder y
no mete en la cárcel a los responsables de los asesinatos cometidos
durante el proceso de la revolución.

Los debates de los consejos que están elaborando los cambios
constitucionales y la preparación de las elecciones, en principio
convocadas para el 25 de julio, las luchas y alianzas partidistas se
suceden. La situación es difícil. Muchos son los intereses que quieren
frenar el proceso o utilizarlo.

Pero la calle lo tiene claro. La revolución en Túnez acaba de empezar

Mouatamid y M.H.

Equipo de trabajo para el norte de África de la S. de RR. II. de CGT

Próxima crónica (2): “En el corazón de Túnez. Thala: la comisaría okupada

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Fuente: cgtnortedeafrica - RR.II. CGT