Lo que empezó como una iniciativa popular se está convirtiendo en un movimiento de desobediencia civil en toda regla que ya preocupa al Gobierno. Los griegos que optan por no pagar el transporte público o las autopistas son cada vez más y las arcas estatales se empiezan a resentir.

Bajo el lema 'Den Pliróno' (Yo no pago) se agrupan ciudadanos de todo tipo con un objetivo común: "No pagamos la crisis de otros".

Este movimiento ha decidido no rascarse el
bolsillo por el transporte público, ni por los peajes de las carreteras.
Los activistas de este movimiento viajan sin billete, taponan las
máquinas expendedoras o levantan las barreras de los peajes. Publican
fotos en su web y animan a seguir su ejemplo.

Y lo cierto es que está cundiendo. Una encuesta elaborada por MRB señala que más del 56% de los
griegos aprueba esta forma de protesta
, frente al 39% que no la apoya.

Este movimiento ha decidido no rascarse el
bolsillo por el transporte público, ni por los peajes de las carreteras.
Los activistas de este movimiento viajan sin billete, taponan las
máquinas expendedoras o levantan las barreras de los peajes. Publican
fotos en su web y animan a seguir su ejemplo.

Y lo cierto es que está cundiendo. Una encuesta elaborada por MRB señala que más del 56% de los
griegos aprueba esta forma de protesta
, frente al 39% que no la apoya.

Iniciativa contagiosa

El
número de pasajeros que opta por viajar gratis ha aumentado hasta rozar
el 40% en los autobuses y hasta un 15% en el resto de los medios de
transporte, según estimaciones oficiales recogidas por Efe. Y las
empresas concesionarias estiman que entre un 15% y un 18% de los
conductores no pagan los peajes, frente al 6% que lo hacía hace menos de
un año. «Hablamos de unos 8.000 usuarios al día», afirman desde Nea Odos, una compañía que opera una de las autovía en el país.

El encarecimiento de las tarifas en el transporte urbano, que oscilan
entre el 28% y el 80%, y también en los peajes ha elevado el tono de
las acciones, que se han culminaron el pasado 1 de marzo en una
manifestación que llegó a las puertas del Parlamento. «¿Pagar 1,40 euros
por un billete? Es una subida del 40% cuando todo lo demás baja:
sueldos, pensiones, ayudas», indica a Reuters Maro Fassea, un consultor de TI de 48 años de edad.

Desde que Grecia puso en marcha las medidas de austeridad para recortar el déficit
y cumplir con las exigencias de Bruselas y el FMI, los empleados
públicos y los jubilados han visto rebajados su salarios y pensiones.
Además, impuestos como el IVA se han elevado al tiempo que sufren
también el repunte de la inflación. La consecuencia es, según indican
algunos economistas, una pérdida de hasta el 25% de su poder adquisitivo.

La consecuencia es que son ya miles las personas que piden que sea
«la plutocracia» la que pague la factura de la crisis y exigen que se
luche contra la evasión fiscal para tapar agujeros en el presupuesto
estatal. «Vivimos en un régimen de Junta dentro de la Democracia que recibe órdenes de los constructores y de los bancos», declaró a Leonidas Papadópulos, portavoz del comité nacional «Den Pliróno».

Peajes

En el caso de las autopistas, cada vez son más los ciudadanos que deciden levantar las barreras del peaje,
a pesar de la presencia de vigilantes. El fenómeno se ha extendido
tanto que el Gobierno quiere endurecer las multas hasta los 200 euros.

Hace
un mes Apostlos Gletsos, el alcalde de la localidad de Stilidas (Grecia
Central), afectada por un caro peaje y sin ruta alternativa para ir a
los pueblos del entorno, derribó con una excavadora el puesto de peaje. Fue detenido y tras ser puesto en libertad sus paisanos lo recibieron como un héroe.

Algunos analistas, como el columnista griego Yorgos Kitsos, han aprovechado este movimiento para criticar a las empresas concesionarias,
ya que entre además del derecho a cobrar peaje recibieron del Estado
entre el 50 y el 80% del dinero de las obras para construir las
autopistas.

Las empresas concesionarias han declarado a los medios que el peaje es esencial para financiar las obras
y ponen como ejemplo que en la autopista entre Atenas y el puerto de
Patras -de 200 kilómetros- más de un millón de conductores se han negado
a pagar en los últimos dos años, lo que equivale a pérdidas de 100
millones de euros.


¿Quieren guerra? la tendrán

Los activistas de este movimiento convocaron a una manifestación pacífica en la plaza central de Atenas, frente al Parlamento, el 1 de marzo, con el lema «¿Quieren Guerra? la tendrán».


Fuente de Agencias