Una cincuentena de personas se concentraron el 30 de mayo ante los juzgados de Girona para darle apoyo a la sindicalista de CGT Ana Pozo en un caso que calificaron de flagrante represión sindical. Por este motivo, exigieron la readmisión inmediata y pidieron al ayuntamiento la municipalización de los servicios de la limpieza.

Durante el juicio, la defensa de EULEN centró sus acusaciones a partir de la carta de despido. Según la carta, el motivo del despido se debía a motivos laborales y no sindicales. Sin embargo, el propio abogado reconocía que Ana Pozo había ejercido funciones sindicales años antes como asesora sindical y portavoz del sindicato, tareas realizadas en un momento en que la concesión del servicio de la limpieza correspondía a CLECE.

Durante el juicio, la defensa de EULEN centró sus acusaciones a partir de la carta de despido. Según la carta, el motivo del despido se debía a motivos laborales y no sindicales. Sin embargo, el propio abogado reconocía que Ana Pozo había ejercido funciones sindicales años antes como asesora sindical y portavoz del sindicato, tareas realizadas en un momento en que la concesión del servicio de la limpieza correspondía a CLECE. La actual empresa que gestionó la concesión del suministro, EULEN afirma que no era delegada sindical cuando hubo elecciones sindicales porque estaba de excedencia.

Pozo fue despedida a raíz de una queja del director de la dirección de la escuela a la empresa EULEN y cinco de sus compañeras de trabajo, miembros del comité de empresa, fueron sancionadas con dieciséis días de empleo y sueldo por haber ido a la escuela-CEIP Bruguera-a informar sobre lo acordado en una reunión en materia de prevención y riesgos laborales. Las sanciones se produjeron en los días que EULEN SA había anunciado la reducción de 200 horas, unas medidas que Pozo había criticado como secretaria general del comité de la limpieza del sindicato CGT.

La aportación de los testigos, clave

La parte acusatoria sostuvo que en el transcurso de la jornada laboral la empleada no fue localizada entre las 17:15 y 17:55. El único testigo que no mantiene ninguna relación contractual con la empresa-el conserje del centro-afirmó que las dos encargadas de Pozo se presentaron ese mismo día en la escuela. En el juicio, estas reconocieron que el motivo de su presencia se debía a que le iban a hacer entrega de una notificación por parte de la empresa. Según el conserje, esto sucedió antes de las cinco y media de la tarde, hora en que finaliza su jornada laboral y no posteriormente como se afirmaba desde EULEN.

Los motivos expuestos en las conclusiones pusieron de manifiesto que la empresa nunca había aplicado la potestad disciplinaria hacia otros trabajadores por los motivos expuestos en la carta de despido. La baja laboral no voluntaria de Pozo coincidía en el momento que no ostentaba el cargode delegada sindical pero sí el de secretaria general del comité de limpieza de la CGT. También se hizo evidente la incongruencia de la acusación que por una parte, negaba que el despido fuera por motivos sindicales, pero por otro, hacía mención de un detalle que no salía a la carta de despido: que Pozo utilizaba el ordenador para actividades sindicales, lo que demostraría el conocimiento por parte de la empresa de su tarea sindical.

http://www.directa.cat/noticia/cgt-assegura-que-lacomiadament-dana-pozo-va-ser-com-venjanca-seva-activitat-sindical