Las autoridades chinas inauguran el año 2013 (el suyo realmente no se llama 2013 y no comienza hasta febrero, pero aprovechan el nuestro y se adelantan) no solo entronizando al nuevo presidente del Partido Comunista Chino, Xi Jinping, elegido en noviembre de 2012 como presidente del país más poblado del planeta (República Popular de China), sino también legislando en el Congreso Nacional del Pueblo Chino (Parlamento) una docena de nuevas reglas para reforzar el control de Internet, suficientemente amordazado ya con la complicidad activa o pasiva de los gigantes multinacionales (Yahoo, Google, Cisco Systems…) que gestionan tanto la tecnología como el uso de la Red.

Las nuevas reglas obligan a los proveedores de Internet a suprimir las páginas que contienen “informaciones ilegales” y a dar parte a las autoridades de todos los casos.

Las nuevas reglas obligan a los proveedores de Internet a suprimir las páginas que contienen “informaciones ilegales” y a dar parte a las autoridades de todos los casos. Según la agencia oficial de prensa Xinhua (Nueva China), las medidas tienen como objetivo “reforzar la protección de la vida privada y salvaguardar el interés público”. Lo de siempre: con la excusa de perseguir las paginas pornográficas, de calumnias, violentas o que difunden información terrorista, las autoridades chinas –como las de otros países con regímenes autoritarios, cuando no directamente dictatoriales- impiden que circule cualquier tipo de crítica a sus actividades, públicas y privadas, en un momento en que el imperio chino ha entrado definitivamente en la ideología mercantilista y capitalista (aunque siga conservando un férreo control ideológico sobre sus ciudadanos) y se multiplican en Internet las denuncias de casos de enriquecimiento ilegítimo y corrupción entre sus dirigentes en los distintos niveles, que son muchos, de la cadena de mando del partido único.

En las nuevas normas figura también la obligación de que los usuarios faciliten ahora todos sus datos, incluida la verdadera identidad, a los proveedores de acceso; esta medida ya figuraba en las leyes chinas pero no siempre se aplicaba y, de hecho, muchos disidentes chinos han venido utilizando pseudónimos en los últimos años para difundir informaciones contrarias al régimen de Pekín.

La agencia oficial finaliza su despacho subrayando que las nuevas reglas van a “animar a la gente a denunciar las actividades ilegales a los supervisores”. Según un tal Li Fei, miembro del comité de asuntos legislativos del Parlamento chino, el objetivo de las nuevas reglas no es impedir las denuncias de corrupción sino “facilitar que se hagan en el marco de la ley y la Constitución” (exactamente lo mismo que aquí ha dicho Rajoy con respecto a las aspiraciones soberanistas de los catalanes). Desde ya, todos los contenidos anónimos son “ilegales” y, por tanto, condenados a desaparecer.

Según los observadores internacionales, con las nuevas reglas acaba definitivamente el anonimato en Internet en China y una vez más se produce un atentado a la libertad de expresión, ya muy tocada. En la página ZDNet escriben que, “la principal preocupación son ahora los disidentes en línea, porque para ellos el anonimato no solo era una opción hasta ahora sino, sobre todo, una garantía de seguridad”.

El sistema chino de censura de la Red es conocido mundialmente como la «Gran Muralla informática» -Great Firewall-, una definición que se consigue juntando las palabras «Great Wall» (gran muralla) y «firewall» (cortafuegos informático). La red china está “limpia” de páginas políticamente delicadas y las autoridades de Pekín, con su ciberpolicía compuesta por más de diez mil miembros, controla estrechamente una comunidad formada por más de 500 millones de internautas, en un intento bastante logrado de impedir que la disidencia pueda organizarse de alguna manera.

Hasta ahora, la proliferación de microblogs han permitido que los internautas escaparan en ocasiones al control del poder, mediante la utilización de pseudónimos, la mayoría de los cuales tenían una doble lectura, y usando las redes, como Twiter o el Facebook chino Weibo, para organizar movimientos de protesta o formular críticas y denunciar casos de corrupción (Twitter está prohibido desde hace años pero se podía acceder mediante la utilización de proxies y otros medios tecnológicos)

Mercedes Arancibia

Extraido de: periodistas-es.org


Fuente: periodistas-es.org