Las implicaciones geopolíticas y económicas de una intervención militar dirigida por EEUU y la OTAN contra Libia pueden alcanzar gran magnitud.
Libia es una de las mayores economías petroleras del mundo y cuenta aproximadamente con el 3,5% de las reservas mundiales de petróleo, más de dos veces las de EEUU.
La “Operación Libia” forma parte de una agenda militar más amplia para Oriente Medio y Asia Central, que consiste en obtener el control y la propiedad corporativa de más del 60% de las reservas mundiales de petróleo y gas natural, incluyendo las rutas de oleoductos y gasoductos.

“Los países musulmanes, entre
los que se encuentran Arabia Saudí, Iraq, Irán, Kuwait, Emiratos Árabes
Unidos, Qatar, Yemen, Libia, Egipto, Nigeria, Argelia, Kazajstán,
Azerbaiyán, Malasia, Indonesia, Brunei, poseen entre el 66,2% y el 75,9%
del total de las reservas de petróleo, dependiendo de la fuente y

“Los países musulmanes, entre
los que se encuentran Arabia Saudí, Iraq, Irán, Kuwait, Emiratos Árabes
Unidos, Qatar, Yemen, Libia, Egipto, Nigeria, Argelia, Kazajstán,
Azerbaiyán, Malasia, Indonesia, Brunei, poseen entre el 66,2% y el 75,9%
del total de las reservas de petróleo, dependiendo de la fuente y
metodología de la estimación.” (Véase Michel Chossudovsky, The ‘Demonization’ of Muslims and the Battle for Oil”, Global Research, 4 enero 2007; en español, traducido por Felisa Sastre en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45361)

Con
46.500 millones de barriles de reservas probadas (diez veces las de
Egipto), Libia es la mayor economía petrolera en el continente africano,
seguida por Nigeria y Argelia (Oil and Gas Journal). En contraste, las probadas reservas petroleras de EEUU son del orden de los 20.600 millones de barriles (diciembre 2008), según Energy Information Administration: “U.S. Crude Oil, Natural Gas, and Natural Gas Liquids Proved Reserves”.

Las estimaciones más recientes sitúan las reservas de petróleo de
Libia en los 60.000 millones de barriles y sus reservas de gas en los
1.500 millones de metros cúbicos. Su producción está entre los 1,3 y 1,7
millones de barriles por día, bastante por debajo de su capacidad
productiva. Su objetivo a largo plazo son 3 millones de barriles por día
y una producción de gas de 2.600 millones de pies cúbicos al día, según
las cifras de la National Oil Corporation (NOC).

La
encuesta estadística (alternativa) sobre la energía efectuada por BP
(2008) situaba las reservas probadas de petróleo de Libia a finales de
2007 en los 41.464 millones de barriles, lo que representa el 3,34% de
las reservas mundiales probadas (Mbendi: Oil and Gas in Libya – Overview”).

EL PETROLEO ES EL “TROFEO” DE LAS GUERRAS EMPRENDIDAS POR EEUU Y LA OTAN

Una invasión de Libia bajo un mandato humanitario beneficiaría a los
mismos intereses corporativos que la invasión y ocupación de Iraq de
2003. El objetivo subyacente es tomar posesión de las reservas de
petróleo de Libia, desestabilizar la National Oil Corporation (NOC) y,
finalmente, privatizar la industria petrolera del país, es decir,
transferir el control y propiedad de la riqueza petrolera de Libia a
manos extranjeras.

La NOC ocupa el puesto 25 entre las Grandes Compañías Petroleras del Mundo. (“The  Energy Intelligence ranks NOC among the world’s Top 100 Companies”, Lybiaonline.com).

La
planeada invasión de Libia, que está ya en marcha forma parte de la más
amplia “Batalla por el Petróleo”. Cerca del 80% de las reservas de
petróleo de Libia se sitúan en la cuenca del Golfo de Sirte al este de
Libia. (Véase mapa más abajo).

Libia es un Premio de Economía. “La
guerra es buena para hacer negocios”. El petróleo es el trofeo de las
guerras que EEUU y la OTAN emprenden.

Wall Street, los gigantes
petroleros anglo-estadounidenses, los productores de armas de la UE y
EEUU serían los beneficiarios tácitos de una campaña militar de EEUU y
la OTAN contra Libia.

El petróleo libio es un filón para las
grandes del petróleo anglo-estadounidenses. Aunque el valor del crudo en
el mercado supera en la actualidad los 100 dólares el barril, el coste
del petróleo libio es extremadamente bajo, hasta 1 dólar USA el barril
(según una estimación). Como un experto del mercado del petróleo comentó
de forma un tanto críptica:

    “Con el crudo a 110 dólares en el
    mercado mundial, una operación sencilla de matemáticas muestra que
    Libia tiene un margen de beneficio de 109 dólares.” (Libya Oil, Libya Oil One Country’s $109 Profit on $110 Oil”, EnergyandCapital.com, 12 marzo 2008).

INTERESES PETROLEROS EN LIBIA

Entre las compañías petroleras extranjeras que operaban en Libia
antes de la insurrección bia figuran la TOTAL francesa, la ENI italiana,
la China National Petroleum Corp (CNPC), British Petroleum, el
consorcio petrolero español REPSOL, ExxonMobil, Chevron, Occidental
Petroleum, Hess, Conoco Phillips.

Es importante señalar que China
juega un papel central en la industria del petróleo libia. La China
National Petroleum Corp (CNPC) tenía, hasta el momento de la
repatriación tras los últimos acontecimientos, una fuerza laboral en
Libia de 30.000 chinos. Contrasta con la British Petroleum (BP), que
tenía tan sólo 40 trabajadores, que fueron también repatriados.

El
11% de las exportaciones petroleras libias va a parar a China. Aunque
no hay cifras sobre el tamaño y la importancia de las actividades de
exploración y producción de la CNPC, hay indicadores de que son
considerables.

En términos generales, Washington considera que la
presencia de China en el Norte de África constituye una intrusión. Desde
una posición geopolítica, China supone una invasión. La campaña militar
contra Libia es también un intento de excluir a China del Norte de
África.

También es importante el papel de Italia. ENI, el
consorcio petrolero italiano saca 244.000 barriles de gas y petróleo, lo
que representa casi el 25% del total de las exportaciones libias. (Sky News: “Foreign oil firms halt Libyan operations”, 23 febrero 2011).

Entre
las compañías estadounidenses en Libia, Chevron y la Occidental
Petroleum (Oxy) decidieron hace apenas seis meses (octubre 2010) no
renovar sus licencias de exploración de gas y petróleo en Libia. (“Why are Chevron and Oxy leaving Libya?” Voice of Russia, 6
octubre 2010). En contraste, en noviembre de 2010, la compañía
petrolera alemana R.W. DIA E firmó un acuerdo de gran alcance con la NOC
libia que implicaba compartir la producción y exploración (AfricaNews-Libya: “German oil firm signs prospecting deal).

Los
intereses financieros, así como el “botín de guerra”, son
extremadamente altos. La operación militar responde a un intento de
desmantelar las instituciones financieras de Libia, así como de
confiscar miles de millones de dólares de los activos financieros libios
depositados en bancos occidentales.

Habría que subrayar que las capacidades militares de Libia, incluido su sistema de defensa aérea, son débiles.

EL NUEVO MAPA DE AFRICA

Libia tiene las mayores reservas de petróleo en África. El objetivo
de la interferencia de EEUU y la OTAN es estratégico: consiste en un
saqueo total, en el robo de la riqueza petrolífera de la nación bajo el
disfraz de una intervención humanitaria.

Esta operación militar es
un intento de establecer la hegemonía estadounidense en el Norte de
África, una región históricamente dominada por Francia y, en menor
medida, por Italia y España.

Con respecto a Túnez, Marruecos y
Argelia, el diseño de Washington busca debilitar los lazos políticos de
estos países con Francia y presionar para instalar nuevos regímenes
políticos que tengan una estrecha relación con EEUU. Este debilitamiento
de Francia es parte del diseño imperial estadounidense. Es un proceso
histórico que se remonta a las guerras en Indochina.

La intervención de EEUU y la OTAN buscando la eventual formación de
un régimen-títere de EEUU es también un intento de excluir a China de la
región arrebatándole el puesto que ocupa la China National Petroleum
Corp. Los gigantes del petróleo anglo-estadounidense, entre los que
estaría la British Petroleum, que firmó un contrato de exploración en
2007 con el gobierno de Gadafi, están entre los potenciales
“beneficiarios” de la operación militar diseñada por EEUU y la OTAN.

En
un sentido más amplio, lo que está en juego es el diseño de un nuevo
mapa de África, otro proceso de redistribución neocolonial, el desguace
de las demarcaciones de la Conferencia de Berlín de 1884: la conquista
de África por EEUU en alianza con Gran Bretaña en una operación dirigida
por EEUU y la OTAN.

LIBIA: LA PUERTA ESTRATÉGICA SAHARIANA AL AFRICA CENTRAL

Libia tiene fronteras con varios países que están dentro de la esfera
de influencia de Francia, entre ellos Argelia, Túnez, Níger y el Chad.

El
Chad es potencialmente una economía rica en petróleo, ExxonMobil y
Chevron tienen intereses en el Sur del Chad, incluido un proyecto para
un oleoducto. El Sur del Chad es una puerta hacia la región de Darfur en
Sudán, que también tiene valor estratégico como consecuencia de su
riqueza petrolera.

China tiene intereses petrolíferos tanto en Chad como en Sudán. La
China National Petroleum Corp firmó un acuerdo de largo alcance con el
gobierno del Chad en 2007.

Níger es también un punto estratégico
para EEUU en vista de sus amplias reservas de uranio. En el momento
actual, Francia domina la industria de uranio en Níger a través del
conglomerado nuclear francés Areva, anteriormente conocido como Corema.
China participa también de la industria de uranio de Níger.

En
sentido más general, la frontera sur de Libia resulta de interés
estratégico para EEUU en su búsqueda para extender su esfera de
influencia en el África francófona, un inmenso territorio que se
extiende desde el Norte de África hasta el Centro y Oeste del
continente. Históricamente, esta región formó parte de los imperios
coloniales de Francia y Bélgica, cuyas fronteras se establecieron en la
Conferencia de Berlín de 1884.

EEUU jugó un papel pasivo en la
Conferencia de Berlín de 1884. Este nuevo reparto del continente
africano del siglo XXI, basado en el control del petróleo, del gas
natural y de minerales estratégicos (cobalto, uranio, cromo, manganeso,
platino y uranio) es en gran medida consecuencia de los intereses
corporativos dominantes anglo-estadounidenses.

La interferencia
estadounidense en el Norte de África redefine la geopolítica de toda una
región. Socava los intereses de China y eclipsa la influencia de la
Unión Europea.

Este nuevo trazado de África no sólo debilita el
papel de las antiguas potencias coloniales (incluidas Francia e Italia)
en el Norte de África, sino que también forma parte de un proceso más
amplio de desplazamiento y debilitamiento de Francia (y Bélgica) sobre
una gran parte del continente africano.

EEUU ha instalado en gran
parte del continente africano una serie de regímenes-títere en países
que históricamente estuvieron en la esfera de influencia de Francia (y
Bélgica), incluyendo la República del Congo y Ruanda. Está previsto que
varios países del Oeste de África (entre ellos Costa de Marfil) se
conviertan en estados por poderes de EEUU.

La Unión Europea
depende fuertemente del flujo del petróleo libio. El 85% de ese petróleo
se vende a países europeos. En el caso de una guerra con Libia, el
suministro de petróleo a Europa Occidental podría verse interrumpido,
afectando en gran medida a Italia, Francia y Alemania. El 30% del
petróleo de Italia y el 10% de su gas se importan de Libia. El gas libio
discurre a través del gasoducto Greenstream que atraviesa el
Mediterráneo.

Las implicaciones de esas potenciales interrupciones pueden ser de largo
alcance. También repercutirán directamente en la relación entre Estados
Unidos y la Unión Europea.

COMENTARIOS FINALES

Los medios de comunicación dominantes, mediante una desinformación
masiva, están siendo cómplices al justificar una agenda militar que, si
llega a ponerse en marcha, tendría devastadoras consecuencias no sólo
para el pueblo libio: los impactos sociales y económicos se dejarían
sentir en el mundo entero.

Por el momento hay tres escenarios de
guerra distintos en la amplia región que conforman Oriente Medio y Asia
Central: Palestina, Afganistán e Iraq. En el caso de un ataque contra
Libia, se abriría un cuarto escenario en el Norte de África, con riesgo
de una escalada militar.

La opinión pública debe tener
conocimiento de la agenda oculta tras esta supuesta intervención
humanitaria, anunciada como “Guerra Justa” por los jefes de estado y los
jefes de gobierno de países de la OTAN. La teoría de la Guerra Justa
tanto en su versión clásica como contemporánea defiende la guerra como
“operación humanitaria”. Llama a la intervención militar a partir de
supuestos morales y éticos contra “estados canallas” y “terroristas
islámicos”. La teoría de la Guerra Justa se utilizar para satanizar al
régimen de Gadafi a la vez que proporciona un mandato humanitario a la
intervención militar de EEUU y la OTAN.

Los jefes de estado y de
gobierno de los países de la OTAN son los arquitectos de la guerra y
destrucción en Iraq y Afganistán. A través de una lógica tremendamente
tortuosa, se les aclama como las voces de la razón, como los
representantes de la “comunidad internacional”.

Las realidades se
trastocan. Unos criminales de guerra, indiscutibles guardianes de la
teoría de la Guerra Justa, lanzan una intervención humanitaria desde sus
altos puestos de poder.

Abu Ghraib, Guantánamo… Las víctimas
civiles en Pakistán como consecuencia de los ataques con aviones no
tripulados sobre pueblos y ciudades ordenados por el presidente Obama no
son precisamente noticias que aparezcan en primera plana, ni tampoco
los dos millones de civiles muertos en Iraq.

No existe eso de la
“Guerra Justa”. Hay que comprender la historia del imperialismo
estadounidense. El Informe del 2000 del Proyecto del New American
Century (PNAC) se titulaba “Rebuilding America’s Defenses
y pedía la puesta en marcha de una guerra larga, una guerra de
conquista. Uno de los principales componentes de esa agenda militar es
el siguiente: “Combatir para ganar contundentemente en múltiples y simultáneos escenarios bélicos”.

La
“Operación Libia” es parte de ese proceso. Es otro de los escenarios en
la lógica del Pentágono de “escenarios de guerra simultáneos”.

El
documento del PNAC refleja fielmente la evolución de la doctrina bélica
estadounidense desde 2001. EEUU tiene planeado implicarse
simultáneamente en varios escenarios bélicos en diferentes regiones del
mundo.

Si bien proteger a EEUU sigue siendo un objetivo de la
“Seguridad Nacional” de los EEUU, el informe del PNAC explica
detalladamente por qué son necesarios todos esos escenarios múltiples de
guerra. Y en el mismo no se menciona siquiera la justificación
humanitaria.

¿Cuál es el objetivo de la hoja de ruta del ejército de EEUU?

Atacarán
Libia porque es uno de los varios países que se mantiene fuera de la
órbita de influencia de EEUU y que no se ha avenido a las demandas
estadounidenses. Libia es un país que ha sido seleccionado para integrar
una “hoja de ruta” bélica que consiste en “múltiples y simultáneos
escenarios de guerra”. En palabras del ex Comandante en Jefe de la OTAN
General Wesley Clark:

    “En noviembre de 2001, en el Pentágono,
    uno de los oficiales de alto rango del estado mayor del ejército tuvo
    tiempo para charlar. ‘Sí, todavía seguimos con los planes contra Iraq’,
    dijo. Pero había más. ‘Eso se discutió como parte de una campaña para
    cinco años’, dijo, y había ‘un total de siete países en la agenda: se
    empezaría con Iraq, después Siria, Líbano, Libia, Irán, Somalia y
    Sudán’…” (Wesley Clark, “Winning Modern Wars”, página 130).

Michel Chossudovsky