Artículo publicado en Rojo y Negro nº 387 de marzo

Mientras estos días se oye hablar mucho de medio rural y nos inundan muchos tractores y algunos esperpentos en las pantallas, además de apoyar las reivindicaciones que buscan avanzar hacia modelos alimentarios más justos, algunas seguimos construyendo desde lo pequeño y lo menos visible intentando sostener las vidas de quienes pueden alimentarnos.
Hace ya 6 años que desde Baladre pusimos como prioridad hablar de qué comen las que malcomen y dentro de ello, visibilizar que el alimento que necesitamos, más allá de los productos comestibles que inundan algunas estanterías, viene de producciones campesinas y agroecológicas. Estas producciones son tan periféricas como muchos de los barrios urbanos que tan bien conocemos, son la parte invisible de un sector, el primario, ya de por sí invisibilizado y despreciado. Por todo ello, construimos un espacio en el que nos encontramos dos veces al año para poder intercambiar experiencias, debatir y reflexionar sobre algunos temas y sobre todo, sostenernos unas a otras.
Estos encuentros han pasado ya por diferentes territorios de todo el Estado y se han compartido experiencias en torno a distintos temas, desde la propia viabilidad y vidabilidad de las producciones agroecológicas a cómo cuidarnos o cómo sobrevivir a la burocracia. Nos hacemos preguntas que surgen del día a día, ¿somos capaces de sostener los proyectos agroecológicos como nos gustaría? ¿Cómo nos sostenemos, alimentamos, las personas productoras y no productoras, unas a otras?
En el mes de marzo nos reuniremos en Castielfabib para poder seguir intercambiando cómo hacernos visibles y cómo comunicar(nos) hacia dentro y hacia fuera de nuestras iniciativas. Los temas de los distintos encuentros se deciden en colectivo, en función de las necesidades que se van identificando. Para cubrir costes se busca la colaboración de personas y organizaciones del territorio y se procura que nadie deje de venir por no poder asumir el coste monetario. No solo importa el contenido, importa la forma en la que se diseñan los espacios si queremos que realmente sean inclusivos y lleguen a quienes más los necesitan.
En medio del ruido de los grandes tractores miramos a quienes manejan maquinaria más reducida, a quienes no encuentran casillas que les representen en las políticas públicas que son a la vez quienes cuentan con más herramientas y saberes para sostener alimentación y territorios. Buscamos, en definitiva, seguir respondiendo a la pregunta de quién nos alimentará y quién nos cuidará porque, desde una perspectiva de soberanía alimentaria y agroecología, no se pueden entender la una sin la otra.

Isa Álvarez Vispo


Fuente: Rojo y Negro