Rafael Cid
El 11-M de 2004 un gobierno de derecha engañó a la población haciendo creer que el atentado en los trenes de cercanías había sido obra de ETA porque eso reforzaba sus posibilidades de mayoría absoluta en las inmediatas elecciones generales. Dos años y medios más tarde, el 30-D de 2006, otro gobierno, en este caso de izquierda, se autoengañó al declarar públicamente un pronta solución del proceso de paz la víspera de que ETA, ahora sí, colocara una furgoneta con 500 kilos de explosivos en el parking de la T4 del aeropuerto internacional de Barajas, el complejo de transporte público más concurrido del país en esas fechas.
Rafael Cid

El 11-M de 2004 un gobierno de derecha engañó a la población haciendo creer que el atentado en los trenes de cercanías había sido obra de ETA porque eso reforzaba sus posibilidades de mayoría absoluta en las inmediatas elecciones generales. Dos años y medios más tarde, el 30-D de 2006, otro gobierno, en este caso de izquierda, se autoengañó al declarar públicamente un pronta solución del proceso de paz la víspera de que ETA, ahora sí, colocara una furgoneta con 500 kilos de explosivos en el parking de la T4 del aeropuerto internacional de Barajas, el complejo de transporte público más concurrido del país en esas fechas.

La diferencia entre la masacre el 11-M y el atentado del 30-D estriba en que en el primer caso los terroristas no avisaron previamente, que sus autores fueron en su mayor parte confidentes de los cuerpos y fuerzas de la seguridad del Estado y que tras su desarticulación ex post sus mandos fueron condecorados, mientras en el 30-D ETA aviso con triple antelación y el siniestro terminó provocando dos víctimas por la bárbara iniciativa etarra y la falta de una megafonía en el recinto aeroportuario que permitiera despertar a las dos personas que dormían en el interior de sus vehículos ajenos a la inminente tragedia. Dos hechos criminales distintos y distantes, pero con una cuota proporcional de responsabilidad. La acción terrorista es de competencia exclusiva de ETA, pero Fomento nunca debió autorizar la apertura de un centro de esas características huérfano de sistemas eficaces de alarma.

Sin embargo, con tratarse de diferentes políticas antiterroristas que se juntan en el infinito, entre el 11-M de Aznar y el 30-D de Zapatero existe un vínculo común. Y esa cohabitación contra natura se llama flagrante incompetencia de la investigación policial. ¿Cómo es posible que un presidente del Gobierno de la octava potencia industrial del mundo utilice una información tan equivocada que al día siguiente de decir digo la realidad terrorista le haga rectificar de plano y decir Diego ? ¿En manos de quien está la seguridad del país que tantos millones del presupuesto nacional utiliza para su ingente plantilla de personal, últimas tecnologías de espionaje, pago de confidentes e infiltrados y recorte de libertades ciudadanas a su servicio ? Claro, que si el CNI se entera por la prensa, como ha reconocido en sede parlamentaria su director, de los vuelos secretos de la CIA en territorio español, entre el 11-M y su versión amago del 30-D hay una dolosa continuidad.

Pero aquí nunca pasa nada Todo vale, todo se aprovecha, de un cuerno se hace una percha. Unos ponen los muertos y otros tienen la fama. Si el 11-M se saldó con un canto a la diligencia policial porque había detenido en un tiempo record a los terroristas (¡sus confidentes en nómina !), a día de hoy no se conoce que el ministro del Interior, el muy alabado Alfredo Pérez Rubalcaba, haya presentado su dimisión y con él todos los responsables de tamaña cantada. Y no hay dos sin tres cuando se pasa de lo mismo a lo mesmo y tiro porque me toca, sin exigir responsabilidades políticas por daños y perjuicios reiterados. Remitirnos al franquismo como origen de la causa de la causa que nos ocupa sería falaz, pero habrá que meditar por qué razón las grandes pifias de nuestro ruedo ibérico siguen protagonizadas por aquellas sagas que, como el alto estamento militar, judicial y policial, la democracia heredó intactas de la dictadura. Cambian las personas, por ley natural, pero la escuela (las dos emes : métodos y mentalidad) permanece, impasible el ademán. Aquí, como en la literatura barata, lo que no es tradición es plagio.

ETA ha echado un pulso al Estado y el gobierno estaba mirando para otro lado. Con gravísimas consecuencias para nuestra convivencia porque ha situado al proceso de paz para acabar políticamente con el último reducto de terrorismo existente en la Unión Europea ante la alternativa de volver a posiciones autoritarias e involucionistas. Para gozo de quienes desde el 11-M sostienen la errática teoría de la conspiración y quieren recuperar la arqueología de España, una, grande y libre. Este amago de Omagh que acaban de perpetrar los etarras que sostienen el leninista “cuanto peor, mejor”, por encima de la línea de dirigentes históricos como José Ternera, es un último aviso a navegantes. O Zapatero se remanga y desbloquea el proceso con auténticas medidas como la localización de presos en su demarcación penitenciaria natural, y se toman medidas jurídicas para que la fórmula independentista vasca pueda concurrir a las próximas municipales, o verdes las han segado para el PSOE. ¿Por qué el ejercicio del legítimo derecho de autodeterminación que se permite y postula para el pueblo saharaui, Canadá, los gibraltareños o Montenegro, aquí sigue siendo alta traición ? ¿Quién prefiere la violencia terrorista y su represiva replica involucionista y reaccionaria frente al diálogo político sin reservas ?


Fuente: Rafael Cid