Artículo de opinión de Joseba Santesteban, Grupo de Comunicación CGT-LKN Nafarroa

En el universo liberal cohabitan fuerzas políticas impulsoras de lo legislativo como custodio; las inseparables tribus comunicadoras con voces muy capacitadas para cocinar la información, volcarla en la sociedad como corrientes de opinión con la desinformación como objetivo, y el factor societario y empresarial, que no el empresariado, como vinculo benefactor de la sociedad del crecimiento justo.

En el universo liberal cohabitan fuerzas políticas impulsoras de lo legislativo como custodio; las inseparables tribus comunicadoras con voces muy capacitadas para cocinar la información, volcarla en la sociedad como corrientes de opinión con la desinformación como objetivo, y el factor societario y empresarial, que no el empresariado, como vinculo benefactor de la sociedad del crecimiento justo. Tres pilares básicos de este putrefacto sistema que comienzan a mostrar debilidad en sus cimientos, fundamentalmente porque ya no hay forma de sostener los beneficios de la privatización de lo común cuando se socializan las perdidas y se privatizan los beneficios.

No hace mucho un medio afín al postulado liberal se hacía eco de la crítica que un colaborador hacía del sector público. Fundamentalmente argumentaba la crítica en la praxis para resolver el, según decía, excesivo gasto público, por la que se crean sociedades públicas con el fin de lavar las cuentas de las maltrechas arcas de la administración. No es cuestión de abundar mucho más en el argumentario y si centrar el asunto en la conclusión. Si, han acertado: la ciudadanía no tiene por qué pagar más por un servicio. Lo privado es más barato, etc…

La recurrente frase muy utilizada entre la pléyade de difamadores, ladrones de guante blanco; buenas gentes de Think Tank Civismo, Vargas Llosa, y muy Rajoy y mucho español, deja de tener mucho sentido viniendo de donde viene. Las administraciones han venido siendo objeto de amiguismos y descontrol por parte de quienes defienden el estado del bienestar como método de sometimiento, promulgando decretos y leyes que han impulsado el reparto del codiciado pastel de lo público, sabiendo que era su única manera de aumentar dividendos; fomentando el expolio, la desregulación laboral y la explotación. Sin olvidar que son quienes han otorgado los préstamos que ahora hipotecan las necesidades sociales.

Frente a este desmán, sustentado y avalado por economistas de prestigio que no atisbaron la debacle y que nos muestran su incapacidad para salir del callejón oscuro, se sitúa el valor de la defensa de lo público como único medio posible de recuperar un modelo de vida sostenible. Los servicios públicos básicos constituyen un derecho de la ciudadanía y por ello no pueden estar en manos del negocio, teniendo a la empresa pública como opción de gestión y medio para impulsar economías colaborativas y cercanas.

Hoy se habla de la Responsabilidad Social Corporativa entre las empresas y entidades financieras ¡Es ridículo! Por un lado se fomenta la exclusión social, la precariedad, y por otro se ofrecen donaciones ¡Cuánto daño hace la caridad! Para su posterior deducción fiscal como forma de contribución con la sociedad. Es aquí, sin duda cuando la gestión de lo público radicándose en la eficiencia, en la sostenibilidad, se constituye en aspecto fundamental en las políticas de Responsabilidad Social Corporativa de las sociedades públicas. Pero no es menos cierto que son estas mismas sociedades quienes tienen el potencial suficiente para ampliar esa misma RSC en términos sociales de impulso al empleo, de lucha contra la exclusión, de amortiguar la desigualdad dentro de sus áreas de competencia.

Joseba Santesteban

 

 


Fuente: Joseba Santesteban