Ha pasado algo más de mes y medio desde que finalizara la huelga parcial indefinida llevada a cabo por el personal de reparto de correspondencia de la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos S.A. en la localidad de Algeciras. Huelga, convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), que duró tres meses y qué se inició por acuerdo expreso del noventa por ciento de los trabajadores. Los motivos erán claros, las condiciones laborales precarias, el recorte desproporcionado de personal, la escasa o nula cobertura de las ausencias de compañeros, el trato despótico recibido, la presión desorbitada, continua y constante, ejercida por la jefatura, y la gota que colmó el vaso, las amenazas de apertura de expedientes a varios empleados.

Debemos recordar que los responsables de la empresa postal durante los tres meses de huelga no quisieron dialogar con los trabajadores en lucha ni buscar una pronta solución. Durante las trece semanas de paros, a Correos no le preocupaba que la mayor parte de los vecinos de Algeciras no recibieran prácticamente ningún envío y no tenían prisa por solucionar el conflicto. Algo que provocó que se dilatara en el tiempo dicha huelga. Solo después de mediar el alcalde de la localidad, Jose I.

Debemos recordar que los responsables de la empresa postal durante los tres meses de huelga no quisieron dialogar con los trabajadores en lucha ni buscar una pronta solución. Durante las trece semanas de paros, a Correos no le preocupaba que la mayor parte de los vecinos de Algeciras no recibieran prácticamente ningún envío y no tenían prisa por solucionar el conflicto. Algo que provocó que se dilatara en el tiempo dicha huelga. Solo después de mediar el alcalde de la localidad, Jose I. Landaluce, y hacer recapacitar a la empresa pública que la situación había que normalizarla fue cuando se solucionó el problema y los carteros volvieron a realizar sus jornadas completas. Correos le comunicó a Landaluce que contrataría a personal suficiente para entregar, lo antes posible, todo el correo acumulado por los paros, que se mantendría una plantilla al completo hasta un nuevo estudio de dimensionamiento de las zonas de reparto y que no habría represalias con los trabajadores huelguistas.

Pues bien, hoy en día, sigue existiendo correo retrasado y, sí es cierto que está la plantilla al completo y que durante el mes de julio pasado había unos doce trabajadores de refuerzo sumados a los 46 de dicha plantilla, pero es lo único que ha cumplido la empresa y con algún matiz, puesto que casi la totalidad del personal contratado no pertenece a las bolsas de trabajo y no tienen ninguna experiencia laboral con Correos. Curiosamente la mayor parte de este personal está formado por conocidos, amigos y/o familiares de los trabajadores que no habían secundado la huelga.

Por otro lado, las condiciones laborales relativas al trato, presión y órdenes recibidas por la jefatura no han variado prácticamente nada. Ahora, el jefe de sector, Francisco Javier Berbel Silva parece sí tener prisa por solucionar el retraso en la entrega de los envíos acumulados y, para ello, realiza un control exhaustivo del trabajo realizado, presiona y agobia tanto al personal sin experiencia como a los pocos fijos que no están de vacaciones, con el fin de que se lleven más y más carga de trabajo, incluso por encima de lo que pueden asumir para su reparto en el tiempo del que disponen para ello.

Y también nos consta que ha habido una clara represalia con un trabajador que secundó la huelga. Es el único trabajador de un grupo de cuatro empleados que están en la misma situación laboral y que tienen un tipo de contrato particular con la empresa de duración de un año prorrogable por otro año más, y que finalizaba en estas fechas. De los cuatro carteros en esta misma situación se ha renovado a tres de ellos, siendo el citado compañero, sin darle ninguna explicación, al que la empresa ha decido no renovar. Debemos tener en cuenta que fue el único de este grupo de cuatro que secundó, en todo momento y durante todos los días, los paros de los meses pasados, además de formar parte del Comité de Huelga. Por tanto, entendemos que sin mediar ningún informe negativo en su contra, realizando las tareas y funciones de reparto con la profesionalidad, diligencia y responsabilidad que le caracteriza, además de haber pasado el período de prueba de manera satisfactoria, esta decisión de Correos es una evidente represalia por parte de la empresa a dicho compañero por ejercer su derecho de huelga.

Al parecer los responsables de Correos, y en concreto Javier Berbel, no han aprendido nada de lo ocurrido estos meses atrás, ya que su actitud, trato y maneras hacia los empleados, junto con la productividad y el rendimiento que exigen de ellos, no se ajusta a lo entendido por trabajo digno. Da la impresión de que la jefatura se acerca cada vez más a la postura marcial y dictatorial que provocó el inicio de los paros. Pues ahora sí parecen tener prisa en solucionar la acumulación de correspondencia que no quisieron evitar en su día debido a su negativa al diálogo con los trabajadores, a su total prepotencia y al desprecio hacia el derecho ciudadano de un servicio postal público de calidad.

Los trabajadores lo tienen claro, como la empresa continúe por esta senda volverán a plantearse movilizaciones.

Gracias.

Iván Almazán Sánchez.

Secretario Acción Sindical CGT-Correos.


Fuente: CGT-Correos