Carta a Muhammad de un descreído
Si la montaña no va a Mahoma mejor le llevamos una foto de la misma
Carta a Muhammad de un descreído

Si la montaña no va a Mahoma mejor le llevamos una foto de la misma

Permíteme, Muhammad (la paz sea contigo), que te escriba estas líneas que son producto de mi tristeza. Es posible pues que contengan alguna afirmación injusta.

Sabes bien que yo me eduqué bajo unas estrictas normas religiosas, las cristianas católicas, sabes que al igual que los creyentes musulmanes aprenden a leer de forma mayoritaria con el Corán, aquí aprendíamos con libros de Historia Sagrada y con el Catecismo de la Curia Romana.

También sabes que al igual que ocurre de forma general en el Islam, aquí las mujeres eran entonces, y no hace tanto, el “reposo del guerrero”.

Todo esto, que ya sabes y que recuerdo, no lo digo con ánimo de justificarlas, relativizando dichas situaciones, antes al contrario, sino como mejor forma de acercarme a una realidad que a la gran mayoría de la gente aquí y ahora, en nuestro entorno cultural, les resulta ya ajeno cuando no, y es mi caso, penoso.

Esta última apreciación no la hago con la boca llena ni en voz elevada pero no dejo de hacerla de forma rotunda.

Y es que si bien crecí en ese ambiente no es menos cierto que aprendí, comprendí, que la libertad de pensamiento, incluída la de credo, debía llevar aparejada la legítima posibilidad del error.

Somos hombres y mujeres, la santidad y con ella la claridad absoluta del espíritu solo estaría a nuestro alcance mediante la ayuda Divina.

Quiero decir que si bien puedo creerme en posesión de la Verdad, y la pongo con mayúscula para individualizarla, he de entender que sólo lo es para quienes conmigo asignamos libremente esa categoría a nuestro pensamiento. Pero debo también aceptar la posibilidad de estar en error y, en consecuencia, debo estar presto a abrirme a la posibilidad de que sea yo, y los que opinan de mi misma forma, quienes estemos equivocados. Por todo ello no puedo, no podemos, hacer unas señas de identidad excluyentes, sería pecado de soberbia.

Todo esto viene a cuento por el asunto del malhadado dibujo en que te convierten en terrorista.

Sabes que es un asunto menor, que está sacado de quicio. No quiero decir que no sea grave, pero no lo es hasta las dimensiones alcanzadas, lo es solamente para la conciencia de quien lo dibujó. Suya es la responsabilidad y sería su autor/a quien rendiría cuentas al Altísimo -ya sabes que soy escéptico en este sentido de ahí el condicional-. Vaya, que es inconcebible que un acto privado, y objetivamente inocuo, aunque de difusión pública sirva de coartada para reacciones públicas, violentas, pero con motivos privados.

Conoces que es mi escepticismo el que me lleva a hablar con Dios y que cuanto más lo hago más escéptico me vuelvo a la par que más dudas se me plantean. Habrá quien diga que esa es la prueba de su Existencia, permíteme que dude si no es la prueba de lo contrario. En todo caso sí confirma que hablamos de cosas personales e íntimas.

Como personal e íntimo que es el diálogo con Allàh entiendo que las ofensas quedan también dentro de ese ámbito.

Me parece irresponsable que gobiernos o/y autoridades religiosas de cualquier credo o parte del mundo aprovechen las circunstancias para otra cosa que no sea intentar acercar posiciones, buscar puntos de entendimiento.

Es triste que por lo general nos acordemos del “otro” solo para lo malo, bien mediante el insulto bien mediante la amenaza.

Quería decirte también, aún a riesgo de ser malinterpretado, que el Libro que Gabriel te dictó necesita, como la Biblia, una adaptación a los tiempos.

Sí, ya sé que la palabra de Dios es atemporal, pero como aquí decimos : “Dios escribe derecho con renglones torcidos” y con lo dados que somos a leer torcido aún con líneas rectas entenderás que aquellas palabras del arcángel estaban pensadas para un tiempo que es otro. ¿No podríais tú y Jesús, por decir a quienes más conozco, encargar al Jefe, de buen rollito, que hiciera llegar una alegría en forma de texto más moderno ?.

No le digas que es un antiguo porque no es esa la cuestión, ¡cómo va a tener la noción de tiempo quien es Principio y Fin !, díle solamente que hace falta algún texto nuevo que sirva para aligerar de vividores la relación de los hombres con Él.

Sé que esto no os supondrá ningún problema, el ego no es algo que ataña a los Santos.

Confío no haberte/os molestado con mi empeño en hablar con Vos.

Es una gracia que desea alcanzar un asombrado descreído.


Par : g3 (xin)



Fuente: g3 (xin)