De vergon-fondos europeos más el mercadeo llevado a efecto con las Moncloacas del Estado, el Gobierno de Navarra se ha soplado 200 millones de euros que plantea derrochar en una pequeña parte del tramo del AVE de Campanas a Castejón. Un pequeño tramo porque nunca habrá dinero para desarrollar esta megainfraestructura que han puesto de moda cual Nuclear Fission Week. ¿Moda? Nada más pasajero que una moda, pues pasajeros y pasajeras demandan un tren social que nos saque del coche, no una moda elitista frente al abandono intencionado del tren social, en beneficio de las grandes constructoras, que algunas se lo llevan crudo a paraísos fiscales como demonios, ya lo hemos sabido, a la espera de pescar más nombres ilustres con pulseritas de España envainando sus muñecas de guante blanco.

La huella financiera y de carbono de esta megainfraestructura no se puede tolerar, y menos en tiempos de emergencia social y climática. María Chivite estuvo recientemente en Glasgow participando en algunos encuentros de la COP 26, encuentros de greenwashing es de suponer, porque no hay pan integral de espelta ecológica con masa madre y semillas de chía para tanto chorizo.

Mártires del ecocapitalismo, las puñaladas se dan de cara y no por la espalda, pues esos 200 millones podrían ir a parar para la emergencia social que padecemos en nuestra desigual comunidad: en modo de alquileres sociales, rentas, educación pública de calidad, residencias públicas o salud mental para parar esta locura. Pero sobre todo para apuntalar la sanidad pública, que del mismo modo están debilitando intencionadamente en favor de las aseguradoras buitre que no paran de acosar en televisión hasta en horario infantil, cuando la atención primaria, tan desatendida, es la que mejor previene en gastos y salud. Sorpréndase a modo comparativo, pues sólo la choja para ese ínfimo tramo de TAV, daría para ocho hospitales completos, profesionales incluidas.

Desde CGT-LKN Nafarroa apoyamos la Kalejira del Elefante Txuria convocada por Orain Ardura en Iruña para el 11 de diciembre. El elefante blanco es el símbolo internacional de las infraestructuras inútiles, innecesarias, ruinosas e insostenibles. Sin nos atienden como a ratas, vayamos a por el elefante, que se asuste y se largue con la trompa entre las piernas.


Fuente: Afiliado de la CGT/LKN Nafarroa